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janeiro 12, 2005
La Eurocámara toca a rebato para defender la Constitución frente al ataque antieuropeo
Fonte: La Vanguardia Los eurodiputados apoyan masivamente el texto entre temores al fracaso en uno o más referendos
La Eurocámara abrió ayer la particular, aunque no no oficial, campaña de la Unión Europea para la aprobación del primer tratado constitucional comunitario. En el debate de un elogioso informe parlamentario que hoy se votará, los representantes de los grandes grupos anunciaron un respaldo al texto constitucional que podría rondar el 70%. Lo más sintomático es que la mayoría de los portavoces adoptó una postura defensiva, como de llamada a rebato, frente a los ataques euroescépticos y ante el riesgo de que una respuesta negativa en uno o más de los referendos previstos haga naufragar el proyecto.
Entre las nueve consultas populares convocadas o anunciadas para la ratificación de la Constitución Europea en otros tantos países -el resto se inclina por la vía de la confirmación parlamentaria-, hay tres que pintan especialmente mal. Son las previstas en Dinamarca y Polonia y, sobre todo, la que el Reino Unido celebrará a principios del 2006 (las perspectivas para la de Francia han mejorado tras el sí de los socialistas). A la buena salud de la que los partidos y movimientos euroescépticos gozan en estos países ha venido a sumarse el proyecto, anunciado recientemente por organizaciones de 14 estados, de unir sus fuerzas en una campaña paneuropea por el no a la Constitución.
Los eurodiputados se mostraron ayer conscientes del peligro de que, por tales motivos, los esfuerzos desplegados durante más de dos años y medio por los parlamentarios y gobernantes que elaboraron y aprobaron el texto constitucional queden en agua de borrajas por un triunfo de ese no. Así, el laborista británico Richard Corbett, coautor del informe de referencia junto con el popular español Íñigo Méndez de Vigo, estrenó ayer el debate respondiendo a una de las admoniciones favoritas de los antieuropeos. Dijo: "No estamos creando un monstruo monolítico o un superestado", sino "la estructura supranacional más democrática que existe en el mundo".
El portavoz de los socialistas, el alemán Martin Schulz, exclamó que "hay que luchar" para que el nuevo tratado salga con bien del campo de minas al que se enfrenta, y no sólo desde la Eurocámara sino desde cada una de las capitales europeas. El liberal británico Andrew Duff le secundó, y se dirigió a los conservadores y euroescépticos de su país para decirles que "no se puede construir Europa sin valores sociales y sin una democracia parlamentaria fuerte; Europa no puede luchar sin esta Constitución, no funcionaría bien". Incluso la ecologista Monica Frassoni, cuyo grupo se mostraba hasta hace poco muy dubitativo, expresó su apoyo matizado al texto y adujo que "sería engañoso pensar que el rechazo de la Constitución nos llevaría a algo mejor, pues en realidad nos dejaría a expensas del tratado de Niza y eso representaría un gran oportunidad para los euroescépticos".
La comisaria encargada de mejorar la imagen de la UE, Margot Walström, incidió en las mismas ideas y urgió a los gobiernos a "meter la quinta marcha" para promover el nuevo tratado, una labor que reconoció difícil porque, si bien "para los euroespecialistas existe una amplia gama de razones para decir sí, no siempre se encuentran motivos que puedan persuadir a una madre en Gdansk (Polonia) o un trabajador de astilleros en España".
Una muestra del talante con que los antieuropeos encaran el debate, la puso el ultra francés Jean-Marie Le Pen: "El texto consagra un Estado omnipotente y burocratizado y es una traición a los países europeos; sus responsables serán malditos por los pueblos y generaciones futuras", dijo el líder ultra.
Publicado por esta às janeiro 12, 2005 03:28 PM