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dezembro 06, 2004
La UE aborda la negociación para el ingreso de Turquía sin tener claro cuándo ni cómo
Fonte: La Vanguardia Los Veinticinco parecen ya dispuestos a decir sí al inicio de negociaciones de adhesión con Turquía. El debate que el próximo día 17 debe concluir en una decisión definitiva parece orientado, más bien, hacia otras dos cuestiones: cuándo empezar las conversaciones y cuáles han de ser sus pA menos de dos semanas de la cumbre en que los jefes de Gobierno de la Unión Europea deben decidir si abren negociaciones de adhesión con Turquía, ninguno de los socios ha expresado un rechazo que resulte creíble. Chipre insiste en exigir que Ankara reconozca oficialmente a esa república, es decir, al Gobierno que controla la franja (mitad sur) que escapó a la ocupación turca de 1974, petición que ayer reiteró al Gobierno turco Josep Borrell, presidente del Parlamento Europeo, en su visita a este país. Pero en Bruselas no se cree que Nicosia vaya a bloquear la apertura de conversaciones ni siquiera aunque el Gobierno de Recep Tayyip Erdogan siga condicionando dicho reconocimiento a que los grecochipriotas acepten por su parte el plan de reunificación de la isla que rechazaron en el referéndum de abril. Las discusiones y los pronunciamientos previos sobre la polémica adhesión van centrando el debate, más bien, en el cómo y el cuándo deberá afrontarse la negociación.
El primer ministro holandés y actual presidente del Consejo Europeo, Jan Peter Balkenende, iniciará la próxima semana una ronda de contactos con los líderes de los Veinticinco para conocer su posición sobre este asunto. La ronda comenzará el martes 7, día en que Balkenende se reunirá con el primer ministro griego, Kostas Karamanlis, en Atenas, y con el presidente de Chipre, Tassos Papadopoulos, en Nicosia. El jueves 9, lo hará con Erdogan, y el lunes 13, con el canciller alemán, Gerhard Schröder, en Berlín, y con el presidente francés, Jacques Chirac, en París. Balkenende recientemente se reunió con sus homólogos checo, Stanislav Gross, y danés, Anders Fogh Rasmussen. El encuentro con el primer ministro británico, Tony Blair, previsto para el día 7, se ha postergado.
La fecha de inicio de las conversaciones puede parecer irrelevante si se recuerda que Turquía llamó a las puertas de Europa hace más de cuarenta años y es candidato a su ingreso en la Unión desde hace cinco. Pero la cuestión adquiere otra dimensión cuando se considera la importancia que el asunto turco tiene para las opiniones públicas europeas y su posible incidencia en las consultas populares que una decena de países van a celebrar entre el 2005 y el 2006 sobre el tratado constitucional de la UE. No en vano algunas capitales quieren retrasar al máximo el inicio de las negociaciones, lo que choca con el acuerdo que los Quince adoptaron hace dos años de que el proceso debía empezarse "sin dilaciones" una vez se considerase que Turquía cumple con los requisitos políticos establecidos.
En octubre, la Comisión Europea recomendó a los gobiernos empezar a negociar con Ankara porque de hecho ya cumplía esos requisitos. El Ejecutivo de Bruselas matizó su veredicto con un montón de salvedades y matices. Dijo que las conversaciones no durarán menos de diez años; que podrán suspenderse en cualquier momento si Turquía retrocede en materia de derechos humanos; que el proceso no tiene que desembocar necesariamente en un sí al ingreso, y que incluso en tal caso la UE puede imponer fuertes restricciones y salvaguardas, sobre todo para evitar un chorro de emigrantes hacia la Europa occidental.
Con ligeros retoques, el primer borrador de la presidencia holandesa para la decisión que los líderes deben tomar el día 17 repite el esquemad e la Comisión. Por ello es previsible que los gobernantes impongan severos condicionantes y frenos de seguridad con vistas a la integración de un socio al que una parte de Europa sigue mirando con prevención. Pero dentro del cómo afrontar las conversaciones con Ankara también está por decidir si éstas deben tener sólo dos finales posibles -la plena integración o el portazo en las narices si Turquía vuelve atrás-, o bien se establece la alternativa que defienden Francia, Austria y Dinamarca, así como una parte considerable de la derecha europea: una tercera vía consistente en un acuerdo de asociación privilegiada todavía por definir. Alemania, Bélgica y el Reino Unido rechazan de plano tal posibilidad. El debate está muy abierto, incluso dentro de algunos gobiernos. En España, el respaldo de Rodríguez Zapatero a la apertura de negociaciones es hasta el momento claro y sin pegas, e incluso cuenta con el apoyo del PP.
osibles desenlaces. Las divergencias persisten.
Publicado por esta às dezembro 6, 2004 02:29 PM