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novembro 02, 2004
La dimisión de Buttiglione deja a Berlusconi con una grave crisis de Gobierno
Rocco Buttiglione se declaró ayer «víctima inocente», pero reconoció que «quizás mi error haya sido hablar demasiado con los periodistas»
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Buttiglione saluda a los periodista antes de anunciar su dimisión, ayer en Roma AP
Apenas caído el telón sobre el gran espectáculo de firma de la Constitución Europea, el Ejecutivo de Silvio Berlusconi se agrieta por momentos a consecuencia de la dimisión de Rocco Buttiglione pero, sobre todo, de los piquetazos del vicepresidente del Gobierno, Gianfranco Fini. Los cuatro partidos de la coalición gubernamental están nerviosos ante la poderosa vuelta a escena de Romano Prodi.
Después de haber dejado en pésimo lugar a Italia, Rocco Buttiglione retiró ayer su candidatura a comisario europeo, dejando campo libre a la del ministro de Asuntos Exteriores Franco Frattini, que permitiría recuperar el prestigio perdido, pero a costa de ampliar la crisis de Gobierno.
Ese escenario incluiría entregar al vicepresidente Gianfranco Fini la cartera de Asuntos Exteriores y nombrar como segundo vicepresidente del Gobierno a Marco Follini, el jefe de la Unión Democristiana de Centro (UDC), que lleva meses haciendo la guerrilla al Gobierno como si no fuera parte de la coalición.
Sintonía rota
La sintonía de Forza Italia con los otros tres partidos se ha roto en pedazos. El jefe de Alianza Nacional y vicepresidente del Gobierno, Gianfranco Fini, critica cada día en la Prensa a Berlusconi, quien le responde a través de comunicados de su portavoz. Según el diario La Repubblica, Berlusconi sospecha que Fini actúa de acuerdo con el presidente de la Cámara de Diputados, Pierferdinando Casini, el «cerebro» de la minúscula UDC que cuenta con dos ministros: el de Asuntos Europeos, Rocco Buttiglione, y el de Relaciones con el Parlamento.
Berlusconi habría confiado a sus íntimos que «evidentemente Fini y Casini están convencidos de que estamos destinados a la derrota en las regionales y las generales. Por eso empiezan a marcar distancias y acaparar cuotas de poder. Se juegan su futuro político apostando por una victoria de Romano Prodi».
Los democristianos piden que se premie la «renuncia» de Buttiglione a comisario europeo entregándole una cartera de más envergadura como podría ser la de Industria. Pero la Liga Norte se niega, y su principal exponente, el ministro de Trabajo Roberto Maroni, advirtió que «a nadie se le meta en la cabeza la idea de premiar a Buttiglione después del papelón que ha hecho en Bruselas». Maroni añade que la polémica entre Fini y Berlusconi «hace daño al Gobierno y a la coalición, por lo que deberían mantenerla en privado y no a través de los periódicos».
La Liga Norte está furiosa porque el pasado viernes, justo después de la gran fiesta europea, Berlusconi les excluyó de una cena con los jefes de Alianza Nacional y la UDC para buscar una salida al caso Buttiglione y pactar la remodelación del Gobierno. Berlusconi ha concedido ya a la Liga Norte el principal objetivo de Umberto Bossi que era el llamado «federalismo». El «Cavaliere» desea cumplir ahora su gran promesa electoral, la reducción de impuestos, «sin la que no puedo volver a presentarme ante los electores».
Las arcas del Estado, vacías
Pero las arcas del Estado están vacías, y el déficit presupuestario esta ya al límite del tres por ciento del PIB permitido por el Pacto de Estabilidad. Con esos datos, Gianfranco Fini insiste en que no se pueden hacer recortes de impuestos para satisfacer al presidente del Gobierno. El portavoz de Alianza Nacional, Mario Landolfi, calificó de «error microscópico» los planes de Berlusconi, irritando todavía más al jefe del Ejecutivo.
Siguiendo la costumbre italiana, Landolfi afirmó al dia siguiente que «mis palabras han sido malinterpretadas. Yo sólo quería subrayar que la izquierda tendría el campo libre para instrumentalizar a su gusto esa reforma fiscal».
Pero el campeón de los malentendidos sigue siendo Rocco Buttiglione, quien afirmó ayer que «escribí mi carta de dimisión el dia 26 precisamente para facilitar la confirmación parlamentaria de la comisión Barroso el día 27. Pero no pude enviarla porque el jefe del grupo del PPE, Hans-Gert Pöttering, me dijo que si yo dimitía ellos votarían contra la comisión de Barroso». Buttiglione concluyó su conferencia de prensa declarándose «víctima inocente» pero reconociendo que «quizás mi error haya sido hablar demasiado con los periodistas».
Publicado por esta às novembro 2, 2004 10:27 AM