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novembro 19, 2004
LA CONSTRUCCIÓN EUROPEA. El nuevo Ejecutivo comunitario
Fonte: La Vanguardia Barroso arrancó ayer el apoyo de dos terceras partes de la Eurocámara en el voto de ratificación de su remozado equipo para la nueva Comisión Europea,que se pondrá en marcha el lunes próximo. La votación cierra una crisis institucional que se salda con un claro triunfo y un considerable crecimiento político del Parlamento de la UE.
La Eurocámara ratificó ayer a la nueva Comisión Europea con el apoyo de dos tercios de sus miembros (66%): un respaldo que, paradojas de la política, supera ligeramente el que en julio pasado recibió en su propia investidura el presidente del flamante ejecutivo comunitario, José Manuel Durao Barroso (62,2%). Una vez bendecido su equipo y superado el conflicto que le llevó a retirar su primera propuesta a raíz de la tormenta política por las homófobas declaraciones de Rocco Buttiglione, el ex primer ministro portugués coincidió con el jefe del Parlamento, Josep Borrell, al lamentar el insuficiente poder de la Eurocámara y de la Comisión en relación con el que los Gobiernos tienen dentro de la UE. Ambos criticaron a las capitales por la que en su opinión es una actitud a menudo egoísta y demasiado hegemónica ante los poderes ejecutivo y parlamentario de la Unión.
Los veinticuatro comisarios que a partir del lunes trabajarán junto al conservador ex gobernante portugués recibieron en concreto 449 votos a favor, 149 en contra y 82 abstenciones. El presidente había obtenido en julio 413 sufragios afirmativos, 215 negativos y 47 abstenciones. La nueva Comisión, resultante de los ligeros retoques negociados entre Barroso y las capitales en unos pocos días, mereció el respaldo de la mayoría de populares, socialistas y liberales, y el rechazo de verdes, comunistas y antieuropeos.
Antes de la investidura del ejecutivo comunitario, la cámara aprobó por una aplastante mayoría -478 síes frente a 84 noes y 98 abstenciones- una resolución que viene a consagrar la victoria política y el plus de poder que el Parlamento ha cosechado en la crisis cerrada ayer. El texto, cuyo contenido habrá de trasponerse a un nuevo acuerdo marco entre la Eurocámara y la Comisión, establece que, cuando la mayoría de los eurodiputados retiren la confianza a un comisario, el presidente del ejecutivo le requerirá la dimisión o, en su caso, justificará ante la cámara por qué ha decidido no hacerlo.
Consciente de su reciente derrota ante el Parlamento, cuyas reticencias ante Buttiglione le obligaron a retirar a su primer equipo, Barroso asumió "plenamente" dicha cesión a la Eurocámara, que se adjudica así la facultad de un voto de censura, no vinculante pero sí sustancial, ante cada uno de los comisarios. El nuevo presidente se mostró además muy conciliador con la cámara y, en la rueda de prensa posterior a la votación, desvió los tiros hacia el Consejo de la UE, institución que representa a los gobiernos.
Después de subrayar sus limitaciones a la hora de formar equipo, pues son los gobiernos los que designan a cada aspirante a comisario, Barroso dijo que no será fácil reafirmar la autoridad de la Comisión, como único órgano de la UE genuinamente comunitario e independiente, si no tiene el apoyo de las capitales. Y añadió: "Muchos gobernantes dicen que quieren una Comisión fuerte, pero en realidad no la desean porque ésta defiende el interés general y ellos prefieren defender su propio interés. Yo asumo mi parte de responsabilidad (en el fallido diseño del equipo inicial), pero insisto en que no es exclusiva sino compartida". Borrell entró en el juego sin pensarlo: "Como presidente de esta cámara sufro del mismo mal: también aquí oímos grandes declaraciones de apoyo a un Parlamento fuerte, pero en realidad se trata de afirmaciones retóricas o formuladas con la boca pequeña".
En este ambiente de desahogo, Barroso se soltó la melena y reveló algunos secretos de su negociación con los gobiernos, que por lo que dijo resultó más dura de lo que se creía. "¿Quién les ha contado que no me opuse a algunos nombres que me propusieron?", dijo cuando un periodista le acusó de mansedumbre durante las conversaciones para remodelar el gabinete. "Con Italia tratamos varios nombres. Yo di el de Mario Monti (comisario saliente de Competencia), pero Roma lo rechazó", aseguró. También desveló que, pese a la extendida idea de que Francia ha salido mal parada al recibir sólo la cartera de Transportes para Jacques Barrot, fue éste el que se negó a convertirse en responsable de Justicia e Interior. cargo siempre más lucido. Barroso añadió que, descartado Barrot, Buttiglione era el único candidato con un perfil de jurista cualificado que le quedaba para esa cartera. Hasta que hubo de ser sustituido por Franco Frattini.
Publicado por esta às novembro 19, 2004 03:49 PM