« El «escándalo Buttiglione» ahonda las diferencias en el seno del grupo socialista europeo | Entrada | Los nuevos socios da Europa »

outubro 14, 2004

Socialistas y populares cierran en Bruselas las hostilidades contra la Comisión Barroso. El presidente de la Eurocámara ha declarado a la prensa francesa que alguien como el italiano Buttiglione no tendría jamás cabida en un Gobierno como el español

[Fonte: ABC]

Si una imagen vale más que mil palabras, la foto de ayer en el Parlamento Europeo fue la del jefe de filas del PSE, Martin Schulz, y del PPE, Hans-Gert Pöttering, saliendo de una reunión cogidos del brazo y atendiendo juntos a la prensa. Y si hubiera que destacar una segunda instantánea, ésta sería la del presidente del Parlamento Europeo, Josep Borrell, encogiéndose de hombros ante las preguntas de la prensa tras la reunión extraordinaria de la Conferencia de Presidentes de la Eurocámara sobre las audiciones a los 24 futuros comisarios europeos.

El encuentro venía precedido por la polémica sobre las declaraciones ultraconservadoras del italiano Rocco Buttiglione, designado para la Cartera de Libertad, Seguridad y Justicia, sobre la homosexualidad y el papel de la mujer en la familia, que dieron lugar a un voto negativo de una de las dos comisiones parlamentarias que le examinaron. Superando claramente su papel institucional, Borrell se encargó de echar leña al fuego a través de unas declaraciones a la prensa francesa en que aseguraba que alguien como Buttiglione no tendría jamás cabida en un Gobierno como el español, aunque ayer intentó «precisar» sus palabras.

El español tenía la intención de entregar el próximo día 21 a José Manuel Durao Barroso las cartas de las comisiones parlamentarias sobre los distintos comisarios, comentarle su contenido y formularle varias preguntas. Pero para su mayor sorpresa, ayer se encontró con una reprimenda de Pöttering y de Schulz. «Le han dicho que se limite a poner las cartas en un sobre y ponerle un sello», resumió gráficamente un alto funcionario de la Eurocámara. Tras lo cual, el socialista español comunicó lacónicamente a la prensa que «la Conferencia de Presidentes ha tomado buena nota de las cartas» y «no hay más que eso, no hay una posición común».

El pacto entre populares y socialistas evitó una batalla en la que los dos principales grupos parlamentarios habían acumulado críticas contra los comisarios europeos, no sólo Buttiglione sino también el socialista húngaro Laszlo Kovacs, juzgado «incompetente» en los asuntos de Energía; la liberal holandesa Neelie Kroes (Competencia) o el checo Vladimir Spidla (Empleo y Asuntos Sociales). Pöttering escondía bajo la mesa otra carta, que ayer no tuvo que sacar: la del socialista español Joaquín Almunia, a quien no perdona su propuesta de modificar el Pacto de Estabilidad.

Socialistas y populares ya pactaron en julio pasado el reparto del mandato del presidente del Parlamento, lo que llevó a Borrell al cargo por dos años y medio, un elemento más que permitía concluir estos días a los veteranos del Parlamento el desenlace de ayer.

Según éstos, el próximo paso consistirá en que Barroso hará una declaración más o menos solemne por la que se compromete a velar por la seriedad de sus comisarios y rendir cuentas ante la Eurocámara en caso de que se identifique a una oveja descarriada. No es previsible, por lo tanto, un recambio para Buttiglione, ni siquiera un nuevo reparto de carteras

Publicado por jpdias às outubro 14, 2004 09:24 PM