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outubro 29, 2004

Líderes de UE firman la primera Constitución y renuevan proceso integrador

Los líderes de los 25 países de la Unión Europea (UE) firmaron este viernes en el Capitolio, sede de la alcaldía de Roma, la primera Constitución para el viejo continente, paso crucial en el proceso de construcción europea comenzado hace 50 años.

Los mandatarios europeos firmaron el documento, que fue acordado por los jefes de Estado y de gobierno de los 25 países de la UE el pasado junio, en la sala renacentista de los Horacios y Curiacios del Capitolio, adornada con frescos que narran la victoria de los primeros, romanos, sobre los segundos.

En ella también fue firmada el 25 de marzo de 1957 el Tratado de Roma, por el cual seis países crearon la Comunidad Económica Europea (CEE) para la eliminación de las barreras comerciales y la creación de un mercado común.

El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, anfitrión de la ceremonia, celebró esta nueva "fecha histórica" para Europa, que constituye un ejemplo para el resto del mundo "al superar los odios históricos" que marcaron la historia del viejo continente.

"La utopía, la aparente locura de nuestros padres fundadores, es ahora una maravillosa realidad", aseguró Berlusconi, quien anunció que Italia será el primer país de la UE que ratificará la nueva Carta Magna, por vía parlamentaria en diciembre.

Para el presidente saliente de la Comisión Europea, el italiano Romano Prodi, la firma de la Carta Magna constituye "un progreso" porque "introduce elementos innovadores que convierten a la UE en una entidad más democrática, más eficaz y más transparente".

Con esta ceremonia "no se concluye una fase sino que se inicia una nueva era", afirmó por su parte el primer ministro holandés, Jan Peter Balkenende, actual presidente de la UE.

"A partir del momento de que se firma una constitución para Europa, aceptamos la existencia virtual de un pueblo europeo", aseguró el presidente del Parlamento Europeo, el español Josep Borrell.

El presidente de la futura Comisión Europea, el portugués José Manuel Durao Barroso, hizo un llamamiento para que los dirigentes, parlamentos y ciudadanos de la UE ratifiquen la nueva Carta Magna.

"Deseo que mañana los parlamentos nacionales y los ciudadanos europeos asuman sus responsabilidades y aprueben esta Constitución, abriendo así el camino hacia la unidad, expresión viva de la solidaridad europea", llamó.

El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, celebró este "gran paso en el camino de la construcción de la unidad política de la UE", y reiteró que España será "el primer país en ratificar por referéndum" la Carta Magna el 20 de febrero.

"Nuestro voto tendrá una dimensión continental e influirá en la opinión pública europea", aseguró, "vamos a ser referencia y ejemplo situándonos en la vanguardia".

La firma de la Carta Magna supone un paso importante para el proceso de integración europea y se produce en un momento de crisis en la UE por las dificultades para formar una nueva Comisión Europea y con la preocupación de que la Constitución pueda no ser ratificada.

El presidente de la futura Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, retiró el miércoles a sus candidatos a comisarios del voto de investidura del Parlamento Europeo porque éste anunció que los rechazaría, por lo que debe buscar nuevos candidatos junto con los mandatarios de la UE.

El cambio principal que reclama la cámara es el cambio de cartera del italiano Rocco Buttiglione por sus polémicas declaraciones sobre la homosexualidad, la mujer y la familia.

Tras la formación de un nuevo ejecutivo europeo, se presenta el problema de la ratificación de la Carta Magna, ya que muchos países tienen la intención de celebrar referendos, lo que supone un riesgo de un voto negativo y de que no entre en vigor y supondría un revés para avanzar en el proceso de integración de la UE.

Francia, el Reino Unido, España, Irlanda, Dinamarca, Luxemburgo, Holanda, República Checa y Bélgica por el momento harán consultas populares, las más preocupantes en los dos primeros países debido al tradicional euroescepticismo británico y a la división entre los socialistas en Francia, donde el referéndum se celebraría a fines de 2005.

Publicado por esta às outubro 29, 2004 02:13 PM