« La nouvelle Commission change la donne franco-allemande sur l’échiquier européen | Entrada | Socialistas y populares cierran en Bruselas las hostilidades contra la Comisión Barroso. El presidente de la Eurocámara ha declarado a la prensa francesa que alguien como el italiano Buttiglione no tendría jamás cabida en un Gobierno como el español »
outubro 14, 2004
El «escándalo Buttiglione» ahonda las diferencias en el seno del grupo socialista europeo
[Fonte: ABC]
Alguien aconsejó mal a Borrell, el presidente del Parlamento Europeo, cuando se despachó a gusto con el democristiano italiano Buttiglione a causa de unas declaraciones fuera de lugar sobre la homosexualidad, un «pecado» según éste, y sobre la familia «el lugar donde la mujer tiene hijos y encuentra la protección de su marido».
Debían haberle contado que en la Eurocámara muchas querellas acaban con pactos entre las principales familias políticas (populares, socialistas y liberales), como el que le aupó a la Presidencia. Si quien habla tiene, además, una alta responsabilidad institucional, la cautela debe ser doble.
«Yo no soy el portavoz del PSOE sino el presidente del Parlamento Europeo», reconoció Borrell en respuesta a las alusiones reiteradas de la prensa internacional a sus declaraciones anteriores. El pacto entre el socialista Schulz y el popular Pöttering beneficia más al segundo que al primero, porque el líder del PSE sabe que su grupo está profundamente dividido en esta y en otras cuestiones. Es bien conocido que su liderazgo no goza de mucha simpatía entre los socialistas franceses, italianos y españoles y que, por ello, sus directrices no siempre son seguidas al pie de la letra.
Según fuentes parlamentarias, en el «caso Buttiglione», Schulz habría comunicado la semana pasada a Pöttering que dos diputados de la comisión de Libertades Públicas votarían a favor de uno de los dos modelos de carta previstos, concretamente el que señalaba que el italiano era «el hombre correcto pero no en la Cartera correcta» en la Comisión Europea. Sin embargo, eldesenlace fue muy distinto: no se aprobaron las cartas sino que se votó la recusación directa.
La otra patata caliente que tienen los socialistas entre manos es la línea a seguir en la ratificación de la Constitución Europea, que es motivo de divisiones incluso en el seno de sus componentes nacionales, de modo muy notorio en Francia. El problema, sin embargo, es común al PPE.
Para evitar esta dispersión de posiciones, contradicciones y, en ocasiones, enfrentamientos abiertos, los socialistas trabajan en «una nueva política de comunicación para el grupo parlamentario del PSE».
Publicado por jpdias às outubro 14, 2004 09:16 PM