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outubro 27, 2004

Barroso se obstina en mantener a Buttiglione y se expone a la censura de su Ejecutivo


Schröder, Blair y Zapatero habrían estado en contacto telefónico durante las últimas horas y habrían acordado dejar las manos libres a sus eurodiputados



José Manuel Durao Barroso se expone hoy a un voto de censura de la Eurocámara contra el conjunto de la próxima Comisión Europea, lo que impediría que entrara en funciones el próximo 1 de noviembre.

El portugués no realizó nuevas concesiones a los eurodiputados que reclamaban la retirada del italiano Rocco Buttiglione de la cartera de Libertad, Seguridad y Justicia a causa de sus polémicas declaraciones sobre los homosexuales, el papel de la mujer en la familia y las madres solteras.

«No salen las cuentas» para la votación de hoy, reconocían anoche fuentes del Partido Popular Europeo (PPE), el principal apoyo de Barroso. El portugués, además, no estuvo afortunado en sus réplicas a las intervenciones de los eurodiputados socialistas, verdes, liberales y de la Izquierda Unitaria, que le exigían medidas más drásticas para apartar a Buttiglione de unas funciones en que sus creencias personales chocan con la política de no discriminación que dice querer defender Barroso. «Quienes dicen estar comprometidos con la UE y quieren votar en contra (de la Comisión), ¿quieren de verdad alinearse con los extremistas, los que no quieren saber nada de Europa?», les espetó.

Pérdida de apoyos

«Barroso ha salido de este pleno con menos votos que cuando entró», resumió el eurodiputado de Convergencia Democrática de Cataluña, Ignasi Guardans, al término de esta acalorada sesión. Guardans está adscrito al grupo liberal, el tercero de la Eurocámara y el objeto de los últimos intentos de arañar votos por parte de Barroso.

Fuentes del PSE aseguraron que Gerhard Schröder, Tony Blair y José Luís Rodríguez Zapatero habían estado en contacto telefónico durante las últimas horas y que habían acordado dejar las manos libres a sus eurodiputados, lo que juega en contra de Barroso, al que sin embargo apoyaron en julio pasado. Entonces, los tres jefes de Gobierno socialistas descolgaron el teléfono y presionaron a los parlamentarios socialistas para que se olvidaran de «la foto de las Azores» y respaldaran al portugués, designado un mes antes por unanimidad por los 25 jefes de Estado y de Gobierno de la Unión.

El PPE, el primer grupo del Parlamento con 269 escaños y el principal apoyo de Barroso, maniobraba ayer para lograr un aplazamiento de la votación hasta noviembre, a la vista de que la última comparecencia del portugués no sólo no consiguió recabar más apoyos sino que fue percibido por muchos como un envite. Pero con los tratados en la mano, el único aplazamiento posible sería hasta finales de mes, es decir, hasta este fin de semana.

Antes de votar este mediodía su confianza o su rechazo de la próxima Comisión Europea, el Parlamento Europeo votará una resolución que «identifica varios problemas para el respaldo de ciertos candidatos», como «convicciones políticas que contradicen valores básicos de la Unión», en referencia a Buttiglione. Y reclama una solución drástica a esta preocupación, «que puede incluir la dimisión, la recomposición (del equipo) o la retirada» de un comisario.

Un Ejecutivo equilibrado

José Manuel Durao Barroso presentó el pasado 12 de septiembre un reparto de responsabilidades en el Ejecutivo comunitario basado en un equilibrio entre países grandes y pequeños, resistiendo a las presiones de las capitales sin crear frustraciones y con la certeza de que el reparto de las carteras representaba la primera prueba de su independencia.

En el caso de Buttiglione, Barroso se dejó aconsejar por el actual comisario europeo de Justicia e Interior, el socialista portugués Antonio Vitorino, que recomendó al italiano como el mejor candidato para sucederle.

Barroso aumentó el número de vicepresidentes de dos a cinco y creó una figura especial, la vicepresidencia para la «Estrategia de Comunicación», que atribuyó a la sueca Margot Wallström. Su tarea no es fácil, porque debe popularizar la Unión Europea entre sus ciudadanos y contribuir así a la ratificación en los 25 Estados que firmarán este viernes la Constitución.

Los comisarios de Francia y Alemania obtuvieron dos de las vicepresidencias, aunque París expresó su decepción porque Jacques Barrot, un hombre de Chirac, se vio atribuida la cartera de Transportes.

En este reparto de responsabilidades, Barroso se ha reservado amplios poderes de supervisión y coordinación: presidirá dos grupos de comisarios que tratarán asuntos cruciales, las relaciones exteriores y la revisión de la «estrategia de Lisboa», el proceso para mejorar la competitividad de la economía europea, el empleo y el desarrollo sostenible acordado en marzo de 2000 y que hoy hace aguas.

Las reformas económicas serán la prioridad absolñuta de este liberal de talante firme, un hábil negociador que se desenvuelve perfectamente en ingles y en francés y que proclama con la misma fuerza su vocación europeísta y su apego a las relaciones estrechas con Estados Unidos. Fue investido por la Eurocámara el pasado 12 de julio con 413 votos a favor y 251 en contra.

Barroso ha jugado fuerte en un Parlamento Europeo siempre dispuesto a demostrar su capacidad de control del Ejecutivo y ávido de una mayor cota de poder. La incontinencia verbal de Buttiglione, sin embargo, habrá sido el principal causante de la crisis institucional si la Comisión Barroso no obtiene hoy el respaldpo de la mayoría de los 732 eurodiputados, como parecían sugerir anoche los cálculos políticos entre pasillos. «No he cedido todo ante los que pedían una redistribución, es cierto, pero he ido al encuentro de sus preocupaciones y he dado garantías en lo concerniente a la sustancia: los derechos humanos, los derechos fundamentales y la no discriminación. Reitero que mi Comisión será la más avanzada en este terreno», argumentó Barroso.

Firma de la Constitución

La crisis cobra mayor amplitud en el contexto en que se desarrolla, con la firma solemne este viernes en Roma de la Constitución europea, que abre paso a dos años de un difícil proceso de ratificación en los 25 Estados miembros de la Unión.

Sin embargo, no todo son consecuencias negativas en un escenario de crisis, como apuntaban fuentes parlamentarias. Barroso, que sí recibió hace dos meses el aval de la Eurocámara, tendría entonces las manos más libres para realizar un nuevo reparto de competencias más acorde con las exigencias del Parlamento y sin exponerse a las iras de las capitales, en general, y de Silvio Berlusconi, en particular.

Publicado por esta às outubro 27, 2004 11:17 AM