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outubro 28, 2004

Barroso evita la censura de la Eurocámara con la promesa de remodelar la Comisión

Barroso abrirá una segunda ronda de consultas con las capitales y con los grupos parlamentarios en la Eurocámara para designar un nuevo equipo de gobierno


José Manuel Durao Barroso, el próximo presidente de la Comisión Europea, evitó ayer un voto de censura de su Ejecutivo al no someterlo a votación y abrir la puerta a una remodelación, que pasará inevitablemente por apartar al italiano Rocco Buttiglione de la cartera de Libertad, Seguridad y Justicia, o quizás incluso mandarlo de vuelta a Roma. «Hay que hacer los cambios necesarios y suficientes», concluyó Barroso.

«Parar el reloj es la mejor solución que podíamos encontrar en estos momentos, es algo normal, la política es un proceso permanente» y «yo soy una persona de compromisos», argumentó el presidente entrante de la Comisión, tras una larga noche de contactos con los principales grupos y con varias capitales europeas, que se saldaron con un cálculo matemático inapelable: su equipo de comisarios no reunía los apoyos suficientes para superar el voto de confianza del Parlamento Europeo.

Los grupos mayoritarios de la Eurocámara coincidieron en que Barroso, esta vez, había actuado con sabiduría. Socialistas, liberales, Verdes y la Izquierda Unitaria celebraron este choque institucional como una gran victoria del Parlamento Europeo. Su presidente, Josep Borrell, opinó que, «hasta ahora, el Parlamento Europeo era visto como un tigre de papel al que había que mantener entretenido», pero este dramático episodio «refuerza y afianza su papel». Y añadió que «Europa necesita una Comisión fuerte y un Parlamento creíble, que pueda incidir en el curso de los acontecimientos».

Mayor margen de maniobra

Por de pronto, la decisión de Barroso en el último minuto no evita la crisis, pero atenúa sus consecuencias y abre una puerta a su resolución. En realidad, incluso facilita las cosas a Barroso, que puede sentirse más libre de hacer cambios en su Ejecutivo sin echarse encima a los jefes de Gobierno que le enviaron a sus comisarios, todo para acabar presentando, «en cuestión de semanas», un equipo remodelado que, además, recabaría un apoyo tan amplio como el que él mismo reunió el pasado 22 de julio en su designación, con 413 votos favorables sobre un total de 732.

Los tres grupos más numerosos de la Eurocámara coincidieron en que esta reacción de Barroso, aunque tardía, refuerza su autoridad.

Los tratados comunitarios establecen el voto de confianza del Parlamento Europeo y la fecha del 1 de noviembre de 2004 para la entrada en funciones de la nueva Comisión, pero no prevén qué ocurre si no se consigue ese aval parlamentario. Así que, como dijo Borrell, «estamos en el terreno de la experimentación política».

Nueva cita, el 17 de noviembre

Para contener la crisis, que se produce en vísperas de la firma solemne de la Constitución Europea en Roma, la Presidencia de turno de la UE, que ejerce Holanda, y el presidente de la Comisión, Romano Prodi, acordaron que el actual Ejecutivo «seguirá en funciones hasta que la nueva Comisión sea votada». El propio Prodi aventuró ayer que el próximo 17 de noviembre la Eurocámara dará su apoyo a la nueva Comisión de Barroso, «que tendráque hacer más de un cambio».

A partir de ahora, Barroso abrirá una segunda ronda de consultas con las capitales y con los grupos parlamentarios en la Eurocámara para desembocar en un equipo remodelado, una tarea que podría alargarse hasta diciembre, porque un cambio de carteras requerirá, además de difíciles negociaciones, nuevas comparecencias ante la Eurocámara, para las que, a su vez, los comisarios deberán estudiar a fondo. El PPE, el principal apoyo de Barroso, advirtió de que no aceptará que se singularice esta crisis en la figura de Buttiglione. «Deberíamos reconsiderar a todos los que no pasaron su comparecencia de modo satisfactorio», declaró su jefe de filas, Hans-Gert Pöttering, aludiendo a la liberal holandesa Neelie Kroes (Competencia), al socialista húngaro Laszlo Kowacs (Energía) y a la letona Ingrida Udre (Asuntos Fiscales), entre otros.

Alegría de los socialistas

El líder de los socialistas europeos, Martin Schulz, estaba feliz por el triunfo en el pulso mantenido con Barroso y con el PPE, la principal fuerza del Parlamento, pero sobre todo porque la posición en su grupo fue unánime, «algo inédito en nuestra historia». Consideró la decisión de Barroso de no someter a su equipo a votación como «un gesto razonable» porque «evitó la derrota y abrió un margen para la negociación». Según el socialista alemán, «una Comisión con Buttiglione es ahora impensable» y el político italiano «deberá pensar en las consecuencias que saca» de este episodio.

Graham Watson, el jefe de filas de los liberales, calificó el movimiento de Barroso de «elegante» y pronosticó que «si persuade a Buttiglione para que renuncie o a Berlusconi para que lo retire, tendrá la mayoría en esta Cámara». Pero la intervención más llamativa en la Eurocámara, dejando de lado la grosería y el alboroto de algún euroescéptico británico, fue una vez más la del diputado de Los Verdes Daniel Cohn-Bendit, que echó mano del pasado remoto en que un joven Barroso estudiante flirteó con el maoísmo para recomendarle que recuperase esas lecturas, en particular, la famosa cita que reza: «Comprender el fracaso de hoy es prepararse para la victoria de mañana».

Publicado por esta às outubro 28, 2004 02:07 PM